(Este es un análisis personal del reconocido documental Colombia Vive, realizado por la revista SEMANA y el CANAL CARACOL)

Si bien es cierto que Colombia no lleva solo veinticinco años de historia, también es verdad que durante estos últimos años ha vivido una cantidad de hechos que la han marcado, la han hecho convertirse no solo en uno de los países más polémicos y más conocidos por el eterno conflicto interno, sino también en el corazón de cada colombiano como un país fuerte, pues a pesar de todas las tragedias se mantiene aún con la esperanza de conseguir la paz, esa de la que se ha hablado por más de cincuenta años.

 Hay tanta tela para cortar cuando se quiere hablar de la historia de los grupos armados, que es difícil no caer en detalles pues cada hecho ocurrido fué la apertura a otra gran cantidad de situaciones. El inicio de los años ochenta puede representar el comienzo de esta euforia en la que el país entró; los grupos guerrilleros de la época (FARC, M-19, ELN y EPL) tuvieron gran auge en ésta época y lo mostraron con las muchos "actos espectaculares" como fueron llamados, los múltiples robos, saboteos y enfrentamientos que tuvieron entre sí, siempre en la búsqueda del poder.  Sin embargo, los líderes de dichos movimientos guerrilleros visiblemente eran "héroes" para algunos, se identificaban por su gran acogida con el pueblo y por sus discursos basados en ideales reales y firmes.

El narcotráfico también fue creciendo con el paso de los años, al comienzo tal vez era el negocio de unos cuantos pero fueron apareciendo los "capos", los "dones" y éstos en alianza con los grupos guerrilleros comenzaron una lista de infinitas muertes que hasta el día de hoy podrían ser incalculables. Pero las muertes no solo son causadas por las luchas por el poder o por el éxito del narcotráfico, las más grandes masacres fueron  causadas por nuevos grupos que surgieron después, los llamados "Paramilitares", que surgieron a finales de los años ochenta y cuyo objeto principal era la erradicación de guerrilleros y la protección del mismo narcotráfico.

Colombia es un país que no se ha cansado de llorar, ha llorado la muerte de personas de todo rango, desde gente del común que desapareció en el terremoto de Armero, hasta las muertes de los candidatos presidenciales más queridos por el pueblo, de partidos como la Unión Patriótica y la Alianza Democrática M-19 y en general colombianos que perdieron la vida por esta lucha que es de todos y no es de nadie.

Los escándalos de corrupción no han sido pocos, desde la infiltración de dineros ilícitos en campañas presidenciales, hasta las después conocidas estrechas relaciones entre políticos y paramilitares, fueron los hechos que iniciaron al país a una ola de injusticias y escándalos que no han acabado hasta el día de hoy, y que cada hecho de éstos que sale a la vista pública, generalmente causa las desestabilizaciones más grandes en un país que no tiene bien enterradas las raíces de la justicia y la transparencia.

Muchos intentos para firmar la paz se han dado en la historia de Colombia, algunos más representativos y con mas resultados que otros, pero al fin y al cabo ninguno ha conseguido acabar con tantos enfrentamientos, con tantos secuestros y con tantos hechos funestos contra las familias colombianas.

En estos tiempos de ahora no es que tengamos menos muertes, menos guerras y menos secuestros, ni tampoco menos narcotráfico. Aunque el presente gobierno ha dado algunos golpes bastante importantes, como la captura de cabecillas de bandas, rescate de varios secuestrados y muerte de jefes guerrilleros, la lucha sigue estando ahí.

Los jefes del narcotráfico siguen cayendo y los siguen sustituyendo otros que vienen detrás de ellos, de los políticos aún salen cada mes grandes cantidades de escándalos de corrupción y nexos con grupos al margen de la ley, los secuestrados son liberados pero al mismo tiempo otros son secuestrados,  los paramilitares y los guerrilleros siguen existiendo y siguen enfrentándose entre sí.

En fin, que Colombia es un país de lágrimas, un país que ha sufrido pero sigue ahí, con la mirada puesta en el horizonte, con la esperanza aún latente, sonriendo entre la desgracia, disfrutando de lo poco bueno. Ojalá no sean veinticinco años mas de resistencia, ojalá estemos a solo unos años de la tan anhelada paz.

Por mi parte intentaré conocer el pasado del país que me vió crecer, intentaré conocer sus porqués, sus leyes y sus conflictos, lanzaré una mirada crítica a los actos injustos y como periodista trataré de buscar soluciones informando a la sociedad y buscando reunir entre algunos, las propuestas y los hechos que algún día nos hagan ser la Colombia próspera que siempre hemos querido.